7 motivos para contratar una Asistente Virtual y dar un salto en tu negocio

Contar con una asistente virtual es cada vez más común en los negocios unipersonales e, incluso en algunas empresas.

Alguien que pueda realizar las tareas que no te gustan o te cuestan más esfuerzo, supone dar un salto cualitativo, tanto para ti como para tu negocio. ¡Es calidad de vida!

Pero quizá aún tengas ciertas dudas, así que hoy te cuento 7 motivos por los cuales deberías contratar una asistente virtual: 

1. Tómate unas vacaciones sin desparecer de las redes sociales. 

Cuando pones en marcha un negocio online, empiezas una relación con tus clientas y seguidoras que se parece mucho a una amistad. 

Y las amistades hay que cuidarlas. Necesitas saber cómo está el otro, y sentirte cuidado.

Los amigos no desaparecen así como así. No hacen como el Guadiana, que ahora aparece y luego desaparece. No puedes estar desaparecida un mes, dando señales de vida muy de vez en cuando y solo para enseñarnos la pinta de esos espetitos y pretender que, a la vuelta, tus estadísticas sigan progresando adecuadamente.

Pero cuando pones a una asistente virtual en tu vida, todo se simplifica: te puedes permitir el lujo de tomarte unas vacaciones de desconexión (casi) total, porque ella se encargará de programar tus publicaciones y de mantener la relación con tu comunidad. Y tú podrás pasar por las redes para enseñarle a tu público las vistas desde el chiringuito, lo mucho que estás disfrutando de la gastronomía local o el paraje que acabas de descubrir en tu última excursión. 

El resto del tiempo será como si nunca te hubieras ido y tendrás a tu comunidad perfectamente atendida y esperándote con los brazos abiertos.

2. Optimiza tu presencia en la red.

No solo de redes sociales vive la emprendedora.

Aunque hay algunas personas que creen que es suficiente con mantener sus perfiles en redes sociales y basan sus canales de venta en ellas, en realidad tu presencia no puede limitarse a Facebook e Instagram. 

Si aún no tienes una web, deberías pensar en tenerla. Algunas asistentes virtuales pueden realizar ese servicio. Si ya la tenías, ha llegado el momento de que le des la importancia que se merece: aprovecha el verano para renovarla.

También puede ayudarte con el mantenimiento y la configuración de plugins. Puede ayudarte a crear y gestionar un campus virtual y a mantener tu tienda online. O a cargar el contenido de tu blog y analizar los comentarios de tus seguidoras y los estadísticas.

¿Te has preguntado alguna vez qué pasa si se caen las redes sociales? En estos apagones digitales que se dan periódicamente, depender exclusivamente de las redes sociales significa cerrar tu negocio, cuando podrías mantenerlo abierto.

3. Ahorra dinero. 

Puede que al leer esto estés pensando: “¡espera un momento! ¿me estás diciendo que gastar en otra partida lo que haces es ahorrar? Sí y no.

Es un error creer que contratar a un asistente virtual es un gasto. Contar con una persona en la que poder delegar las tareas que te resultan pesadas o para las que no eres imprescindible es  una inversión que te va a traer múltiples beneficios a corto, medio y largo plazo. Pero es que además tienes varias posibilidades de contratación que pueden ahorrarte un dinerillo. Que, oye, nunca es demasiado.  

Puedes contratar una tarea puntual concreta. En este caso solucionas un problema concreto que tienes a un precio que está calculado y cerrado de antemano.

También podrías contratar una asistente virtual por un paquete horas. La diferencia respecto a trabajar facturando directamente las horas sueltas es que cuantas más horas contrates en el paquete, más baja el precio/hora. Es como cuando contratas un servicio de hosting o de email marketing y escoges pago anual en lugar de mensual. O como cuando compras al por mayor. 

Además encontrarás otra fuente de ahorro muy importante y es que vas a trabajar con una profesional a la que pagarás exclusivamente su tiempo de trabajo real en tu proyecto.

¿A que ya no te parece algo tan descabellado?

4. Evita el síndrome del burnout

¿Cuántas veces desde que eres autónoma has pensado aquello de “quién me mandaría a mí meterme a redentora”?

Ser autónoma es, realmente, una labor titánica. ¿Serías capaz de enumerar todas las tareas que tienes que hacer y que son precisas para que tu negocio crezca? 

Y el problema ya no es su número, es que tú no das para más. Si el día tuviera 48 horas, quizá, pero con 24 y más si eres emprendedora y madre, imposible. 

Vamos, que algunos días se podría decir que estás “más quemá que la pipa un indio”. Así, en castizo madrileño.

Pues contratar una asistente virtual tiene el efecto de hacer desaparecer el síndrome del burnout. 

Porque ahora ya tienes cuatro manos y cuatro ojos. Porque puedes delegar esas tareas que para ti son un calvario (y que dependiendo de la tarea y de la asistente virtual puede que a ella le encante).

Y además de tenerlas cubiertas, verás que el ritmo al que crecen las checks verdes de tu “to do list” sube como la espuma.

5. Soluciona tus dudas.

Seguro que a diario encuentras herramientas que necesitas usar y te gustaría conocer mejor para sentirte más segura. Te gustaría sacarles todo el jugo, pero ponerte a peinar Internet en busca de tutoriales te supone un tiempo que seguramente es muy escaso y valioso. Para hacerlo, tendrías que dejar de hacer otras muchas otras cosas, que son muy necesarias para tu negocio, o resignarte a seguir sin saber lo que necesitas. 

Pero, ¿seguro que esas son las únicas opciones que tienes?

Bueno… podrías delegar las tareas que requieren esas herramientas o procesos, salvo que sientas mucha curiosidad por aprender o que se trate de tareas que sí o sí tienes que realizar tú.

Entonces, ¿qué puedes hacer? ¿Seguir gastando muchísimo tiempo, por ejemplo, en conseguir grabar tus vídeos con la calidad que merecen? ¿No te gustaría que alguien pudiera explicarte exactamente los puntos que necesitas conocer de esa herramienta?

Eso es exactamente lo que puede hacer por ti un asistente virtual. Enseñarte a usar justo esa aplicación que necesitas, pero que no tienes tiempo para investigar por ti misma.

6. Enfócate en hacer lo que más te gusta y mejor se te da. 

Cuando las tareas pendientes te superan, es muy difícil que puedas poner todos tus sentidos y energías en lo mejor de tu negocio: tus ideas, tus productos, tus nuevos servicios…

Resulta que todo es preciso, pero los días solo tienen 24 horas, y tu familia y amigos también te necesitan. Así que sí. Pones todo tu empeño y sacas lo mejor de ti, pero ¿te has preguntado qué pasaría si pudieras pasar tu tiempo de trabajo dedicada por completo a crear? 

A crear tus servicios y proyectos, cursos, nuevas vías de negocio, a explorar nuevos formatos… 

Pero claro, si tú te dedicas a eso, ¿quién responde las dudas de tu comunidad?, ¿quién planifica tus reuniones y tus sesiones con tus clientas?. ¿Quién organiza tus colaboraciones con otras compañeras?, ¿quién busca imágenes que vayan con tu marca y se asegura de que esté siempre visible en redes sociales?.¿Quién analiza tus estadísticas para decidir el próximo paso a seguir y hace toda la contabilidad?

¡Eso es! ¡Justo lo que estás pensando! Una asistente virtual.

7. Apóyate en alguien que te aconseja, te asesora y te valora. 

Quizá una de las cosas que te atraía cuando decidiste emprender era el depender solo de ti misma.

Trabajar sola en tu negocio, en casa, sin tener que contar con otros para cada decisión.

Pero con el tiempo has empezado a sentir que esa soledad, pese a que tiene algunas ventajas, también resulta un poco asfixiante.

Que sí, que está muy bien ser tu propia jefa, pero en muchos momentos te gustaría poder tener a alguien con quien hablar de tu negocio. Alguien que te apoye en tus éxitos, que los sienta como suyos, pero que también esté a las duras. Que te apoye cuando tienes horas bajas, cuando tienes un marrón entre manos, cuando te ataca el síndrome de la impostora, cuando te agobia el trabajo y te irías a una isla desierta. 

Una asistente virtual no está solo para ejecutar tareas y ya. Es una persona que terminará conociendo las tripas de tu negocio tanto como tú y en la que puedes confiar, porque para ella tu éxito es su éxito. 

A la que puedes contarle lo bueno y lo malo, y que te ayudará a tomar decisiones, porque cuatro ojos siempre ven más que dos.

A la postre, trabajar en solitario supone ser tu propia jefa, tomar tus propias decisiones y trabajar haciendo lo que te gusta y no lo que alguien decide para ti, pero también es cierto que se trata de un trabajo solitario y, en muchas ocasiones, demasiado complejo, así que se hace necesario poder delegar parte de tus tareas para poder seguir dedicándote a aquello por lo que decidiste emprender.

Ahora ya tienes un montón de motivos que espero que hayan despejado tus dudas para empezar a formar tu propio equipo.

Y puedes empezar a comprobar todo lo que te puede aportar una asistente virtual ahora mismo. Tengo preparada para ti una sesión de descubrimiento en la que podrás comprobar todas las tareas en las que puedo ayudarte. ¿La has reservado ya? 

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