¿Todos mis productos tienen que seguir mi branding?

Cuando defines tu identidad visual la teoría te dice que deberías aplicar tus elementos visuales: formas, colores, tipografías, edición de tipografias… a todo y en todas las acciones de tu negocio.

 

Y tiene sentido: a fuerza de repetir, el público acabará por asociarlo contigo.

 

Pero… ¿esto tiene que ser siempre así?

 

Hay quien te dirá que sí. Sin embargo yo te digo que tiene sus matices: hay que utilizarlo siempre con coherencia y sentido.

 

Y esto quiere decir que quizá tener cada página de tu web con un tipo de imagen diferente no sea la mejor idea, pero si creas un producto, un servicio o un programa con la suficiente importancia como para tener una personalidad y una entidad propias… ¿por qué no crearles una identidad visual propias?

 

Al fin y al cabo, ya sabes que tus colores y tu logo no son tu imagen de marca, que esta se compone de muchos otros elementos. 

Esto es muy fácil de ver cuando hablamos de producto físico, pero también sirve para infoproductos. Si creas un producto de este tipo y consideras que debe tener una identidad propia… ¡construyela!

 

Tendrás que hacer el mismo trabajo que con el resto de tu marca: naming, definición del cliente ideal, misión, visión, valore, definición de paletas de color, tipografías, logotipo (si quieres), tono comunicativo, formas, tipos de imágenes y edición…

 

Dime, ¿alguna vez te has planteado si uno de tus productos tenía entidad como para tener una imagen propia?

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