Una vida normal

Mamen era una chica muy normal. Estudió una carrera normal, con un máster normal, un trabajo normal, de los de 9 a 19h, con su jornada partida, en el centro neurálgico de negocios de su ciudad… aunque le pillaba un poco lejos, como a todos.

Pero vamos, lo normal. Con un sueldo normal.⠀

Se enamoró y tuvo 2 hijes (esto también sigue siendo muy normal), que pensaba criar como toda la vida. Como es normal.⠀

Pero entonces se dio cuenta de que algo no iba bien…⠀

De repente ya no quiso criar a sus hijes como todo el mundo y se le empezó a caer encima la fecha de incorporación a su trabajo “normal”. Dejar a sus hijes tan pequeñes al cuidado de extraños no era “normal”. Su horario ya no le parecía tan normal y lo de pasarse 2 horas de viaje… ¿de verdad era normal?⠀

Así que decidió trabajar por su cuenta. Montó un negocio haciendo lo que más le gustaba y floreció. Ante ella se abrió un mundo de color destacando entre el gris “normal”.⠀

Y se entregó. Y creció. Vaya si creció…⠀

Y de repente volvió a hacer clic. Se dio cuenta de que volvía a estar instalada en la prisa, en el agobio.⠀

Se descubrió tratando a sus hijes como tantas veces había jurado no hacerlo. No era ella…⠀

Y empezó a pensar que seguir adelante se estaba haciendo muy cuesta arriba. Tenía tanto que hacer…⠀

Si al menos no tuviera que pasar horas contestando mails… Si pudiera dejar de compartir contenido dos o tres días a la semana… Si no tuviera que preocuparse de organizar sus facturas o investigar cada vez que necesitaba una herramienta nueva…⠀

Si pudiese tomarse una o dos tardes libres para jugar con sus hijes… Pero sin todo esto, ¿cómo iba a seguir creciendo su negocio?⠀

¿Te suena la historia de Mamen? ⠀


Tú tienes la oportunidad de cambiarla y llevar la vida que realmente quieres mientras tu negocio está atendido y funcionando a pleno rendimiento.

¿Quieres empezar a hacerlo ahora?

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